Opinión Prueba PISA: con un método criticable, muestra los enormes desafíos pendientes Por Axel Rivas, Director de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés.

En los últimos 10 años me ha tocado investigar en profundidad los resultados de las pruebas PISA y su calidad técnica. En un artículo reciente, elaborado junto con Martín Scasso, y publicado por el Journal of Education Policy, demostramos cómo la prueba PISA tiene problemas de comparación intertemporal para los países de América Latina. Los cambios metodológicos de la prueba no han sido explicados como corresponde y eso ha generado grandes confusiones. La nueva edición de la prueba PISA 2018 agudiza estos problemas.

La prueba ha cambiado de formatos y aplicaciones: se dejó de considerar inválidas las no respuestas de los alumnos, se pasó del papel a la computadora y hubo todo tipo de cambios en el diseño y aplicación. Como efecto de estos cambios se han incrementado de manera notable la cantidad de pruebas que no se contestan. Sólo en Argentina se pasó de una tasa de no respuesta del 5% en 2012 al 16% en 2018. En España los resultados fueron inválidos porque se detectó que los alumnos respondían arbitrariamente, generando un boicot a la prueba PISA.